Exploro la intersección entre la emoción humana y la abstracción contemporánea. Cada trazo es una conversación.
Una selección de mis trabajos más recientes, donde la luz y la textura dialogan en formatos que van del óleo al acrílico.
Nací en Banes, Holguín (Cuba), 1966. Mi obra es el resultado de una investigación interdisciplinaria que funde la tradición pictórica afrocubana con una visión contemporánea y expansiva del hecho artístico. Soy pionero de lo que denomino Pintura Cuántica: una corriente donde el color no solo representa, sino que vibra, se superpone y genera campos de energía visual que dialogan con el espectador.
Mis raíces afrocaribeñas son el sustrato fundamental de mi lenguaje plástico. Los Orixás —diosas y dioses de la mitología yoruba— habitan mis lienzos como entidades complejas, escurridizas y profundamente humanas: con vicios, virtudes y poderes. Lejos de las representaciones clásicas cristianas, mis obras exploran el sincretismo, la ironía y lo sagrado desde una óptica donde tradición y modernidad convergen.
Mi pintura bebe de las iconografías históricas —desde Miguel Ángel hasta el arte afrocubano más radical— pero las reinterpreta desde una sensibilidad personal que cruza lo sagrado y lo profano, la espiritualidad y la vida cotidiana. No sigo las leyes tradicionales de la representación; exploro las experiencias, los instintos y las emociones que definen la existencia humana. He expuesto en España, Italia (CIQ Milano), Alemania y Estados Unidos, y mi obra forma parte de colecciones privadas en Europa y América.
Años de trayectoria
Exposiciones
Obras en colecciones
Coleccionistas, curadores y críticos comparten su experiencia con mis piezas.
«Dalle Hay no pinta: invoca. Sus obras son una cartografía del alma afrocubana donde cada trazo es un ritual, cada color una ofrenda. Nos devuelve al origen, a la memoria colectiva que late bajo la piel de la historia.»
«Carrusel de Colores fue una experiencia inmersiva que trascendió la pintura. Dalle Hay logra lo que pocos: que lo sagrado y lo profano convivan en el mismo lienzo sin contradicción. Su obra es un puente entre mundos.»
«Sus cuadros son en sí un ADN de la vida. Jeroglíficos de sí mismo, secretos esperando a ser descifrados. Es más lo que el pintor esconde que lo que muestra. Como en la vida, son más las preguntas que las respuestas.»
¿Te interesa alguna obra, encargar una pieza personalizada o agendar una visita a mi taller? Estaré encantado de conversar contigo.